VI CONFERENCIA MUNDIAL DE LA PAZ Y DE LA LUZ

19, 20 y 21 de Junio 2020 - Grand Hotel Tijuana, México

ANNA ALVAREZ

Es una persona curiosa e inquieta, y siempre maravillada por la vida en todas sus expresiones. Estudió enfermería porque le interesaba mucho la salud, sobre todo conocer y comprender porque hay personas que con un mismo diagnóstico enferman y mueren y otras sobreviven.  Ella misma superó en su momento un cáncer y se considera una persona afortunada.

Es enfermera por la Escuela Superior de Enfermeria del Mar, en Barcelona, especialista en terapia sistémica asistida con caballos y Terapia sistémica asistida con caballos, Certificada como Coach Sistémica Transaccional por “Coaching i Comunicació” (Barcelona). Posee una Certificación Internacional en “Systemic Management y Constelaciones Organizacionales” por Talent Manager y INFOSYON (Internacional Forum for System Constellations in Organizations). También se encuentra Certificada en ”The art of leadership”, por "Horse Dream-Private Academy for Horses, Leadership and Communication”. Está formada en Competencias directivas de liderazgo, trabajo en equipo, comunicación eficaz, técnicas de motivación y gestión de conflictos por Coach and Council y es socia fundadora de EQUIEMOCIÓN y Vice-presidenta de FUNDACIÓ MIRANDA, santuario de caballos libres. Está Certificada en etología equina por la Universidad de UCLA (Ven) y cuenta con una larga experiencia profesional en la gestión de equipos dentro de la Industria Farmacéutica. Desde el 2002 participa como docente en el Postgrado en "Educación Emocional y Bienestar" de la "facultad de Pedagogia de la Universidad de Barcelona”

Hoy trabaja en lo que más le gusta, promover el autoconocimiento y el desarrollo del potencial humano, cerca de la, a veces olvidada madre, la naturaleza, y con unos compañeros maravillosos, los caballos. Ha sido un largo camino, pero ahora le cuesta entender que los humanos puedan vivir en un estado de bienestar que promueva la salud, lejos de nuestra esencia, y para ella esa esencia está en la misma naturaleza y entre sus habitantes, humanos y no humanos.

En estos momentos se encuentra creando una Escuela Internacional de Formación asistida con caballos donde, desde una perspectiva sistémica basada en la experiencia de largos años trabajando, se potenciará el conocimiento y la formación, como eje fundamental para mejorar las relaciones humano-humano y humano-caballo. Conocer al otro es el primer paso para re-conocerlo, y en consecuencia, poder llegar a establecer relaciones desde el respeto y la confianza mutua.

Actualmente imparte cursos de formación, en distintos países, sobre coaching, educación emocional y constelaciones sistémicas, asistidas con caballos. Es increíble ver cómo las personas que acuden a estas formaciones, en contacto con estos compañeros, sensibles y dispuestos, que son los caballos, se transforman y ayudan a transformar a otros. Nadie queda insensible cuando se relaciona con un caballo, y siempre se produce algo bueno cuando ese encuentro sucede, ¿hay algo tan positivo y agradable como eso? Pero para que ello ocurra los caballos, esos compañeros, deben estar cuidados como lo que son; compañeros. Quienes trabajan con personas, deben, o deberían, estar comprometidos con su propio desarrollo personal, para que su propia historia perturbe lo menos posible en la historia del otro. A los caballos se les debe ese mismo cuidado. Así es la obligación como humanos trabajar con caballos que vivan lo más cerca posible del que sería su hábitat natural en libertad. Caballos que puedan relacionarse entre ellos, con espacio suficiente para poder expresarse, correr, investigar…

Dentro de este trabajo de relación con caballos para el desarrollo humano, la última propuesta en llegar, pero que con más fuerza se está posicionando, son las constelaciones sistémicas asistidas con caballos. Al igual que las constelaciones con personas, creadas por Bert Hellinger, en el trabajo con constelaciones se trata de identificar lo que está en el inconsciente y bloquea o dificulta la vida, para llevarlo al consciente, mediante la ayuda de representantes y, en esa toma de consciencia poder comprender ciertas situaciones del sistema, familiar, social o empresarial, y los pasos necesarios para encontrar una solución válida para todos los implicados.

En la modalidad que ella propone, los representantes son caballos, lo que añade una nueva forma de entender y vivir las constelaciones, mucho más “limpia”, principalmente por una razón obvia, los caballos no hablan, o al menos con los lenguajes humanos, lo que promueve un mayor trabajo por parte de la persona que constela y mucha menos “intervención” humana. El movimiento de los caballos en las constelaciones es claro y muy entendedor, no necesita “interpretación humana”, por eso es tan valioso.

Al acceder a hacer de representantes en una constelación, los caballos muestran que todos los seres estamos conectados y poseen la capacidad de “sentir” al otro, a pesar de pertenecer a especies diferentes.

Un hecho que debe abrir las mentes a nuevas formas de convivencia y relación.